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Otra noche, Luna.

Todos los días parecen ser iguales, cae la noche y la luna comienza a tomar el rol del sol, que estrella tan bonita. Veo la luna y siento su compañía en momentos de angustia, de perdición, en aquellos momentos donde siento que la soledad me consume. Observo la luna y me doy cuenta de que ella siempre estará aquí, a mi lado, a pesar de las circunstancias, me escuchará, me entenderá y nunca me abandonará. La luna se ha convertido en alguien importante con un alma pura, es una hermosa y grandiosa diosa con su hermoso y brillante resplandor. A pesar de que sabemos que la única persona que jamás nos abandona es nuestro “yo” interior, necesitamos creernos que tenemos ese pequeño apoyo de parte de ella, mi hermosa luna.