Amélie // Cuento
I Eran apenas las 4 de la tarde, el cielo seguía nublado por inmensas nubes blancas y mansas e inundadas de agua. Piano a piano las nubes se desvanecían, el agua poco a poco caía de ellas como gruesas y frías gotas. Me preguntaba cuánto tiempo tardarían las nubes en desvanecerse , para que así la lluvia desapareciese junto a ellas; cada que una terminaba, aparecía otra y no paraba de llover a cántaros. Los techos vibraban, el suelo emanaba un gran vapor que empañaba los vidrios, y yo me encontraba justo al frente de todo esto. Hacía apenas unas horas que había llegado al aeropuerto, iba rumbo a otra ciudad. Desde hace mucho no viajaba, nunca antes me había tomado el tiempo para descansar. El trabajo que tenía era arduo y prefería estar concentrado en ello, aunque esta vez tomé la decisión de ir a una ciudad fría. Amaba los lugares fríos, así que tomé algo de los ahorros y quise ir hacía allá: Mérida. Las nubes no paraban de llorar. Pedía con gran desconsuelo al cielo que ced...