Entradas

Amélie II // Cuento

Máximo terminó de escribir, tomó su ropa, miró directo hacia Amélie, se acercó y le susurró una última cosa a su oído: Amélie. Pasadas varias horas, Amélie despertó. Buscó a Máximo por toda la habitación y no lo encontró. Ella notó que sobre la mesa había una hoja con varias cosas escritas, y lo leyó:  “He pintado de blanco las paredes de mi cuarto. Tomé varios cuadros, los enmarqué y los coloqué en la pared. Cada uno de ellos tiene en sí, épicos momentos en los cuales ambos hemos sido los protagonistas, y para agregar, he compuesto distintas canciones adecuadas a ellas. He escrito más de lo que alguna vez había podido hacerlo antes, pero no logro sentirme como alguna vez lo hice en aquellos instantes de un imponente y perenne  amor.  He fallado al intentar demostrar con palabras un poema encarnado en una brillante y preciosa piel como la tuya. He fallado al intentar enmarcar en un papel el sublime sentir de un momento ya pasado. He fallado al jamás demostrarte cuánto te ...

Amélie // Cuento

I Eran apenas las 4 de la tarde, el cielo seguía nublado por inmensas nubes blancas y mansas e inundadas de agua. Piano a piano las nubes se desvanecían, el agua poco a poco caía de ellas como gruesas y frías gotas. Me preguntaba  cuánto tiempo tardarían las nubes en desvanecerse , para que así la lluvia desapareciese junto a ellas; cada que una terminaba, aparecía otra y no paraba de llover a cántaros. Los techos vibraban, el suelo emanaba un gran vapor que empañaba los vidrios, y yo me encontraba justo al frente de todo esto. Hacía apenas unas horas que había llegado al aeropuerto, iba rumbo a otra ciudad. Desde hace mucho no viajaba, nunca antes me había tomado el tiempo para descansar. El trabajo que tenía era arduo y prefería estar concentrado en ello, aunque esta vez tomé la decisión de ir a una ciudad fría. Amaba los lugares fríos, así que tomé algo de los ahorros y quise ir hacía allá: Mérida. Las nubes no paraban de llorar. Pedía con gran desconsuelo al cielo que ced...

Medianoche // Prosa

A veces quizás, sólo estoy retumbado en esta cama, sin pensar en absolutamente nada, viviendo de una imaginación que sólo para mí es real. Quizás porque siento que hoy lo he perdido todo. Tu alma era el epicentro de mi arte, de nuestra épica constante, que algún día se convertiría en la constelación más hermosa de la cual muchos filósofos muy pronto hablarían. La alegoría de mi alma se refugiaba en el dolor solemne que impartían mis entrañas al tener en mi mente tus recuerdos de una mañana ya pasada. La ira se posaba y fecundaba, la rabia, la impotencia, la ansiedad y muchas desgracias que desequilibraban mi alma, como fuego que aclama extinguir todo al invadir con sus rebeldes llamas. He vencido lo sublime de mi alma, adentrándome en asquerosas mañas, reposándome en marañas que me dañan; he vencido la pureza de mi ser, con el desasosiego del pensar que tu alma ha abandonado la mía en apenas, a -ún- minuto, de medianoche; he vencido lo que no había existido hasta haberte conocido,...

De tiempo a destiempo. // Versos

Al verte Te vi caminar, posar, rodear y difuminar el lugar donde solías rondar. Tu grandiosa hermosura sin mesura abatía mi ser con desmesurada holgura. Pude verte, notarte, fue imposible evitar enamorarme de tus raíces coloreadas, y grises. Quizás sea muy pronto, pero sinceramente no prometo mucho, sólo amarte en invierno, en otoño, en primavera y en verano. Te amaré en sequía, y en diluvio. Desde aquél día al verte,  aseguré, entre tanto recorrer: por fin te encontré. Te obsequio Te obsequio mis palabras. Te obsequio el recuerdo: de nuestros primeros besos, de nuestros primeros abrazos, el cruce de nuestras manos, que evitaban de alguna forma: todo lo mundano. Te obsequio el recuerdo: de nuestras primeras miradas, de nuestras primeras carcajadas, de nuestra primera velada. Te obsequio los recuerdos: del tiempo que juntos vivimos, de cuando comimos, jugamos y peleamos, de lo que experimentamos, y lo...

Cartas a Gersa // Epistolario

I             Abril, 1994 Hola querida, no sé si recuerdas como comenzó todo, déjame recordártelo: Fue en aquél solsticio de invierno cuando noté tu existir en ese vasto espacio del universo. Había caminado con los ojos vendados un par de años. Algunas veces solías mostrarme afecto que yo osaba rechazar. No me sentía a gusto aceptar algo que para mí, era extraño. Nos encontrábamos en cada pasillo sin nuestro consentimiento, nos topábamos en cada lugar al que íbamos y yo me hacía la idea de que aquello no era más que algo común que solía suceder, simples causas de algún efecto.  Al paso de un tiempo noté que me hacías falta. Creo que de alguna forma tus abrazos y ese cariño sin mesura que solías entregarme aquellas tardes marcaron una pequeña parte de mi y te hice un pequeño espacio dentro de mi. Debo admitir que fuiste muy valiente al aceptar mi desprecio con tanto aprecio. Pronto comencé a hacerme la idea de que debía conocerte, supongo que...

Un viaje sin destino // Relato

Imagen
Llegó a casa luego de haber estado inmerso en un pesado y abrumador día, todo lo que Dante deseaba era tomar un baño para luego recostarse. Días antes, Dante había conocido una chica hermosa morena de piel, muy elegante, con ojos azabaches muy brillantes, tan oscuros como si su mirada contuviera un universo entero, inmensas galaxias y todo un infinito. Su piel era cálida y estaba aromatizada con cremas de suaves fragancias. Se notaba tan delicada, pero con la capacidad de hacer lo que sea para conseguir cualquier cosa. Se expresaba con maravillosa elocuencia, como si cada palabra hubiese sido creada con tanta magia capaces de significar algo más allá de lo que a simple vista nuestro entendimiento puede interpretar. Luego de un par de horas, Dante se encontraba persuadido por el movimiento de sus labios y su encantadora sonrisa.   Él se preguntó asimismo -¿Pude alguna vez disfrutar una sonrisa tan alegre y con desmesurada belleza?- Mientras ella seguía hablando, él la admiraba t...

Es complejo... // Poesía en prosa

Quizá no sea tan bueno pensar tanto en ti, pero es complejo cuando la ciudad me grita tu nombre, cuando me grita los momentos que ambos vivimos en esos lugares, cuando nuestras manos se cruzaban, esos besos, esas miradas, esas sonrisas, esos "te quiero" y esos "te amo", esas estrellas que nos observaban desde arriba y hablaban sobre lo hermosos que solíamos vernos.  Es complejo cuando mi cuarto anhela tu cuerpo en él, posando sobre mi cama, cubierta sobre el cobijo de mi piel o de mi ropa, mientras lo nuestro está siendo iluminado y arropado bajo la luz resplandeciente de la luna; la luz de las estrellas mientras cada una de ellas te grite fuertemente o te susurren cuanto te quiero y cuanto anhelo vivir junto a ti mi vida.  Es complejo cuando las canciones me hablan sobre ti, cuando mencionan que los ángeles son los seres mas maravillosos y sublimes del planeta; que los monumentos son arquitecturas genuinas y maravillosas.  Es complejo cuando las p...